
El horario era algo incómodo, pero todo valía por presenciar ese recital. El reloj marcaba las 7,30 y la alarma empezó a sonar. Había que levantarse. Pero ésta vez no era difícil hacerlo. Salté de la cama y a prepararme. Es que tocaba la banda con la cual me une algo más que lo musical. No son sólo acordes, es un sentimiento muy fuerte el que me invade a la hora de escucharlos. Son recuerdos, tristes y alegres, son risas, son ganas de llorar. En fin, ese día tocaba Callejeros.
La cita era a las 8,30 en Rivadavia y Lisandro de la Torre. Allí comenzaría la expedición junto a novia, amigos, familiares, conocidos y otros no tanto. Pero todos íbamos por lo mismo. El fernet y la lista de pasajeros ya estaban en la mochila. Salimos. Pasaron muchas horas de ansiedad hasta que por fin el micro arrancó. Y con él arrancó otro viaje inolvidable lleno de anécdotas y felicidad.
La calurosa tarde de Rosario nos recibió. El anfiteatro del Parque Urquiza era el escenario indicado. El comienzo estaba pactado para las 19 hs, pero no nos hicieron esperar demasiado, casi 40 minutos pasaron del horario estipulado para que la banda se suba al escenario y empiecen a sonar los primeros acordes. Empezó el recital con Cristal y el publicó respondió de una manera asombrosa. A pesar de ser un lugar incómodo, donde los escalones no permitían desarrollar con tranquilidad las costumbres de los recitales callejeros, los saltos y la euforia se hacían visibles, aunque eso no pasaba con las tradicionales rondas que se formaban para el pogo. Pegado llegó La llave, y empezaron a sucederse los temas en un concierto que recorrió todos los discos de la banda, incluyendo su demo, desde donde fue sacado del arpón de los recuerdosel mítico y siempre vangloriado No volvieron más. Y así pasaron 28 temas, y pasaron también algunos invitados (como Pancho, el crédito local, el guitarrista de Vagantes Nocturnos y los vientos de Dancing Mood). Los invisibles, Sonando y Una nueva noche fría fueron los temas más “agitados” de la velada. Pero además hubo tiempo para un tema nuevo, Siempre un poco más, que hace suponer que el próximo disco está al caer. De hecho, el domingo presentaron otro de los temas nuevos, Guiños, y según se dice la banda ya grabó un demo con la base de lo que sería el sucesor de Señales. Sonando-Si me cansé-Imposible fueron las canciones con las que terminó el recital, en un final como para dejar al público totalmente conforme, un final a todo trapo. A esa altura el anfiteatro municipal era un delirio, y los fans no paraban de devolver en forma de canciones el poder que la banda emanaba desde arriba del escenario. El recital fue excelente, y el público se retiró muy conforme del recinto.
Con el final del recital llega lo peor, la vuelta. Cansados, hambrientos y sedientos, el micro sirvió de refugio para apalear el frío que ya empezaba a notarse. Todos arriba y de vuelta a Buenos Aires. Ya habíamos pasado una jornada inolvidable, ya habíamos reído, llorado y disfrutado con la música de Callejeros, sólo nos quedaba descansar, a pesar de que el sueño lo habíamos soñado despiertos unas horas antes en Rosario.
Etiquetas: Callejeros, publico, recital, rock, Rock de abajo
Noviembre 19, 2007 a las 3:53 am
Bien contado, veo que estuviste!
Saludos, amigo.